Visualidades
Karla Gachet & Ivan Kashinsky
Latam -
enero 26, 2026

Cumbia: en busca del latido de América Latina

Un ritmo de resistencia

“Surgida del deseo de libertad de comunidades oprimidas, la cumbia ha florecido en los sectores populares de una América Latina que sigue siendo sistemáticamente racista y clasista. Su pulso contagioso actúa como fuerza subversiva frente a realidades que controlan los cuerpos y borran culturas originarias. La cumbia nace del pueblo y resuena con sus vivencias. La poeta afroestadounidense Toi Derricotte escribió: «La alegría es un acto de resistencia». Eso es lo que encarna la cumbia: un acto de resistencia.”

Difícil de encasillar, la cumbia ha viajado de manera subterránea por las venas de América Latina y se ha expandido por todo el mundo. Como música, danza y ritmo, conecta a comunidades desde los pueblos remotos de los Andes ecuatorianos hasta los bares del centro de Los Ángeles.

Nacida del violentado encuentro entre pueblos originarios, africanos y europeos, la cumbia se convirtió en expresión obrera y voz de quienes habitaron los márgenes. Su pulso simple y contagioso absorbió influencias locales, mutó y se reinventó, acompañando migraciones, urbanización y transformaciones culturales.

De este movimiento surgieron múltiples formas —amazónicas, andinas, electrónicas, ralentizadas— que combinan lo rural y lo urbano, la memoria y la invención.

¿Qué es la cumbia? Su Majestad, la Reina de la Música Latina, la columna vertebral de América Latina: la cumbia es el latido que conecta a las personas latinoamericanas en todo el mundo.

Colombia: el origen

Durante la época colonial, toda forma de danza era considerada rebelde. La costa Caribe de Colombia fue testigo del nacimiento de la cumbia en el sistema fluvial de la Depresión Momposina, un extenso humedal, y en una pequeña serranía conocida como los Montes de María.

Los tambores, flautas y cantos acompañaban rituales y celebraciones, y también funcionaban como vehículos de memoria y resistencia. Voces como Emilia Reyes Salgado, Petrona Martínez y Pabla Flores mantienen vivo este legado. San Jacinto y sus gaiteros, junto con la música de Andrés Landero, muestran cómo la gaita se transformó en símbolo de paz. Compositores como José Benito Barros documentaron la vida cotidiana de los pescadores y comunidades ribereñas, consolidando una tradición que sigue resonando entre memoria, territorio y cultura.

Ayahuasca Musuk
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México: cumbia sonidera

En medio de las montañas de Monterrey existe una Colombia chiquita, una Colombia regia, casi real. Allí surgió una conexión con la cumbia colombiana que recordaba la vida rural de sus orígenes. Los “sonideros” crearon por accidente la cumbia rebajada, dando lugar a bailes pausados como el gavilán. Esta pasión generó la subcultura urbana Kolombia y los “cholombianos”, influenciados por el estilo cholo de Los Ángeles.

La cumbia floreció en colonias populares y se difundió mediante casetes con saludos a familiares migrantes. Con el auge del crimen organizado a inicios del siglo XXI, la violencia desplazó las fiestas a espacios cerrados, pero hoy la cumbia ha retornado a las calles y a reuniones familiares, conservando su fuerza y alegría.

Ayahuasca Musuk
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Los Ángeles: spaghetti cumbia

Marcel Campos, vocalista de Spaghetti Cumbia, describe su experiencia de vida entre dos culturas: “ni de aquí, ni de allá”. El sonido de la banda nació de esta fusión, mezclando cumbia con rock, punk, hip hop y elementos del spaghetti western, reflejando sus raíces mexicanas y la vida en East Los Ángeles y Boyle Heights. Hoy, estos barrios son aproximadamente 95 % latinos y forman parte del condado con la mayor población hispana de Estados Unidos (4,8 millones de personas).

Durante los años noventa, la música se convirtió en un refugio frente a la violencia de pandillas y los peligros de la calle. Hace nueve años, la banda comenzó a tocar en bares como Las Perlas, donde sus conciertos se transformaron en espacios de comunión y desahogo: el público baila y se sumerge en un mar de guitarras psicodélicas, bajos potentes y baterías explosivas.

Hoy, aunque combinan la música con otros trabajos para cubrir los altos costos de vida en California, su energía en el escenario mantiene viva la cumbia.

Ayahuasca Musuk
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Ecuador: cumbia andina

«Cuando te recuerdo, me pongo muy triste, y esta cumbia dice cuánto te quiero»… La primera cumbia grabada en Ecuador, a finales de los años 60, fue Cumbia Triste, escrita por Polibio Mayorga, músico de Ambato. Mayorga tropicalizó la música de la sierra ecuatoriana, estigmatizada por considerarse demasiado triste o indígena, mezclando ritmos andinos del sanjuanito con la cumbia colombiana. Así surgió una nueva identidad musical para los migrantes provincianos en las ciudades.

De esta tradición nació la tecnocumbia, que combina ritmos indígenas de Ecuador y Perú en música bailable. Tierra Canela, un grupo femenino de tecnocumbia, recluta jóvenes de todo el país. Estefany Guerrero, fan desde niña, logró ingresar y ahora, a sus 31 años, se prepara para retirarse voluntariamente para no ser considerada “vieja”. Las integrantes, que a menudo sostienen económicamente a sus familias, deben ocultar su edad y no revelar si son madres o tienen pareja.

Ayahuasca Musuk
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Perú: ¡chicha!

El pueblo peruano tiene muchas definiciones para “chicha”: bebida sagrada de maíz fermentado, cultura popular, arte popular y, por supuesto, cumbia peruana. Su sonido surgió a fines de los años 60 al fusionar cumbia colombiana, huayno andino, guaracha cubana, rock psicodélico y otros géneros, reflejando la compleja identidad de Lima y la experiencia migrante andina. Según el historiador Alfredo Villar, «la chicha siempre te sorprenderá».

El género alcanzó su auge en los años 80 gracias a Chacalón y Los Shapis, quienes llevaron la música a estadios y escenarios internacionales con canciones sobre la vida cotidiana y las luchas de los migrantes, dando origen a la frase: «Cuando canta Chacalón, los cerros bajan». Cuarenta años después, en el cementerio El Sauce de Lima, multitudes se congregaron para el Día de Todos los Santos. El sonido melancólico

Ayahuasca Musuk
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Argentina: la reina de la bailanta

La cumbia argentina, llamada por Luciano Rombolá “la música tropical del fin del mundo”, nació a mediados del siglo XX con migrantes músicos en Buenos Aires, como Mario Castellón y su grupo Wawancó, y se enriqueció con influencias de Bolivia, Perú, Paraguay y Colombia. Durante la dictadura y el crecimiento del Gran Buenos Aires, las «bailantas» se convirtieron en espacios de encuentro para comunidades migrantes y trabajadoras, donde la cumbia, históricamente considerada música “negra”, encontró su hogar.

Hoy conviven distintas expresiones del género: Adrián y Los Dados Negros mantienen las cumbias tradicionales, Rocío Quiroz representa la cumbia villera, y bandas como Cachitas Now! reinterpretan el ritmo desde perspectivas inclusivas y críticas. Un símbolo transversal es Gilda, cuya voz y composiciones conquistaron públicos de todas las edades, convirtiéndola en la «santa de la bailanta» y en referente de libertad, sueños y resiliencia, con canciones que siguen sonando en todo el continente.

Ayahuasca Musuk
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Escucha la playlist del proyecto en Spotify:

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Fotografía y video:
Karla Gachet @kchete 77
Ivan Kashinsky @ivankphoto
Diseño gráfico:
@aguacero_studio
(Sofia Acosta @l_a_s_u_e_r_t_e
Claudia Fuentes @la_claufuentes
Martin Hernandez @bhuma_dasa)
Edicion Multimedia:
Alejandro Reinoso @alejo.reinoso
Edicion de sonido:
Fernando Vega