

Nego Fugido: la contrahistoria de la esclavitud que late en Acupe
El proyecto Nego Fugido se inscribe en el marco de Kam, una investigación de larga duración iniciada en 2010 por el fotógrafo e investigador Nicola Lo Calzo, que explora las memorias de la resistencia a la esclavitud en colaboración con comunidades históricas de África Occidental, Europa y las Américas. Desarrollado como parte de un doctorado en investigación-creación en torno a perspectivas queer y decoloniales en fotografía en la École nationale supérieure d’arts de Paris-Cergy (ENSAPC) y la CY Cergy Paris Université, este ensayo fotográfico se realizó en estrecha colaboración con la comunidad quilombola de Acupe y la Asociación Cultural Nego Fugido, cuyo espacio comunitario —la Casa do Nego Fugido— es un núcleo activo de pedagogía, transmisión y valorización de los saberes y artes quilombolas. A través de encuentros, un taller de fotografía participativa y una itinerancia del proyecto por Brasil —que incluyó el Museu Nacional da República, la Alianza Francesa de Brasilia, el festival FotoRio y el Museu Afro-Brasileiro da Bahia, con curaduría de Ioana Mello—, esta colaboración tejió un diálogo profundo entre memoria, creación y comunidad, posible gracias al apoyo del programa internacional Temporada França–Brasil y la ENSAPC.







Memoria, contradiscurso y lucha viva
El Nego Fugido es una tradición transmitida por generaciones en la comunidad quilombola de Acupe, en el Recôncavo Baiano. Desde finales del siglo XIX, sus apariciones escenifican los conflictos del período colonial: la deshumanización de la esclavitud, la jerarquía impuesta por cazadores de esclavizados y guardias del rey, y las estrategias cotidianas de las personas esclavizadas para sobrevivir hasta obtener la carta de alforría.
Esta performance construye una contrahistoria de la esclavitud. No narra la versión de los manuales escolares —que privilegian una abolición “desde arriba” atribuida a la princesa Isabel— sino que impone otra verdad: las personas esclavizadas se liberaron por sí mismas. Durante la representación, el Nego Fugido reescribe otra historia, afirmando una lucha que existía mucho antes de 1888 y que continúa hasta hoy.
Las apariciones funcionan como un espacio de memorialización del pasado, pero también como conciencia política sobre las luchas actuales contra el racismo económico y ambiental. Son el recordatorio vivo de que el combate por derechos y reconocimiento sigue vigente.







Ritual, simbolismo y complejidad escénica
La representación ocurre durante los cuatro domingos de julio en espacios públicos de Acupe. Precede a la performance un ritual fundamental: los miembros del grupo recolectan hojas de banano para confeccionar los vestuarios, especialmente la falda del cazador. La tradición oral sostiene que ancestros esclavizados fueron enterrados bajo la protección de las bananeras —“en el sitio de Acupe Velho, las bananeras sangraban” —, asociación que permanece inscrita en la memoria colectiva.
Al sonido de los tambores sagrados del candomblé, la representación comienza en África con una fiesta interrumpida por la captura. Luego se desplaza a Brasil, mostrando la deportación, la caza de fugitivos y las estrategias de supervivencia dentro del sistema. Solo en el último día se escenifica el enfrentamiento final: la alianza entre esclavizados y cazadores, la capitulación del rey, y la concesión de la libertad celebrada con samba de roda y feijoada comunitaria.
El Nego Fugido elige la complejidad donde otros prefieren el héroe. Se reapropia de la figura incómoda del cazador, mostrando su ambivalencia: oprime, pero finalmente deserta del poder para aliarse con la causa emancipadora. Asume la esclavitud como sistema económico y racial donde la frontera entre víctimas y verdugos nunca es fija. Desde esa opacidad, desde esa paradoja, construye su potencia escénica: una memoria que desordena para reordenar el mundo.




Fotografías e investigación: Nicola Lo Calzo & Associação Cultural Nego Fugido




