Realización Audiovisual – Juan Pablo Marin – Azul Río | Sonido Directo – Pablo Tobar Panchoaga

Edición, Montaje y Colorización – Lina Botero – Paolo García Nigrinis Fotografía – Jeison Riascos – El Murcy

Jorge Panchoaga – Miguel Angel Ramirez – Marcela Vallejo – Claudi Carreras – Aquelarre Ilustración – Jahleel Shiloh – Fundación Escuela Canalón – Ximena Vasquez V – Centro de Formación de la Cooperación Española Cartagena (Colombia) – Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID

 

Entrevistas
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septiembre 10, 2021

Africamericanos en Cali: artistas apropiándose de su territorio

“Una foto no es solo lo que se ve, sino lo que se siente y lo que se oye”, dice Felipe Amú. Él es el coordinador de la Escuela Canalón en el barrio Morichal II al oriente de Cali. Felipe junto con otros jóvenes pertenecientes a la Escuela participaron en los talleres diseñados por la Fundación Vist, apoyados por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) y dirigidos por Jorge Panchoaga en diferentes comunidades afrodescendientes de Colombia.

Cali, al suroccidente de Colombia, es la ciudad colombiana con más población afrodescendiente y la segunda de América Latina después de Salvador de Bahía en Brasil. Según cifras oficiales aproximadamente el 26,2 % de la población se auto reconoce como afrodescendiente. Desde hace unos años, además, esta ciudad se ha autodeclarado la “Capital del Pacífico”. Está ubicada a 2 horas del puerto de Buenaventura, el más importante del país. Y ha sido receptora de población migrante y desplazada del litoral.

Más allá de sus pretensiones político económicas, Cali es una ciudad del Pacífico. La separa la cordillera Occidental, pero la costa llegó con la gente, y todas esas personas han transformado la ciudad, han aportado a todo lo que ella es hoy en día. A pesar de ello, la comunidad afrodescendiente no vive en las mejores condiciones. La opresión y la discriminación son históricas.

Actualmente la mayoría de la población afro de Cali reside en una zona de la ciudad llamada Distrito de Aguablanca, que ocupa 4 comunas del oriente de la ciudad y que expande su influencia hacia otras tantas vecinas. El Distrito fue, durante el Paro Nacional, uno de los epicentros más activos del país. La gente tiene cosas que decir y exigir.

Felipe y algunos de sus compañeros participaron durante una semana en un taller que proponía partir de la memoria oral que como miembros de comunidades afrodescendientes han recibido de sus mayores y transmiten a nuevas generaciones. El objetivo era explorar la relación entre memoria e imaginación y así fomentar la narración visual y sonora creando imágenes. Lo que dice Felipe fue algo que exploró en el taller.

Azul Río es estudiante de artes plásticas y vive en el Distrito de Aguablanca, Francy Elena Riascos es una cantora micayseña radicada en Cali que pertenece a la Escuela Canalón. Las dos jóvenes participaron en el taller. Azul además fue una de las realizadoras del video que acompaña esta publicación, y Francy pertenece al colectivo Veo yo, que nació en el taller. Las dos hablaron con nosotros sobre la experiencia en el taller.

Ayahuasca Musuk

Colectivo Audiovisual Veoyo

¿Cómo te pareció la experiencia del taller, cómo te sentiste y qué aprendiste?

Azul: Para mí la experiencia fue muy enriquecedora. Soy estudiante de artes plásticas y hago parte del Distrito de Aguablanca, me crié acá en el oriente de Cali. Fue muy interesante compartir este proceso de creación con personas que no hacen parte de las artes plásticas y que no manejan este discurso académico. Pude darme cuenta de la sensibilidad que hay y de la capacidad que todos tenemos a la hora de crear.

Pedagógicamente me atrapó muchísimo. Como mujer negra del oriente de Cali tengo mis recelos con algunos tipos de procesos culturales que se hacen en las comunidades negras, cuando las personas no son pertenecientes a las comunidades. Una camada de artistas negros nos estamos cuestionando mucho eso. Para nosotros es muy importante apropiarnos de nuestro territorio y empezar a trabajar desde ahí. Entonces, al principio estaba un poquito prevenida, pero la verdad es que me encontré con un proceso completamente diferente.

Es un proceso en el que se agenciaba a las personas. No era esta cosa de decir qué hacer, sino de decir “chicos, ustedes tienen la capacidad de esto. Esta es la herramienta, pero esa no es la finalidad. La pregunta es qué vamos a narrar y cómo lo vamos a hacer. Y desde ahí apropiarnos del territorio.”

Johan, uno de los chicos que conocí en el taller, está haciendo una serie de videos, es músico de la escuela Canalón y voy a asistirlo en uno de los videos. Eso me gusta, es como wow, él está creando una serie ,sobre la vida cotidiana con los chicos del barrio y eso me gusta. Siento que sí hubo un impacto social y un impacto a nivel creativo.

No fue un proceso de seguir unas guías, sino que fue completamente a partir de lo que queríamos hacer, o sea completa libertad. Los temas corresponden al territorio, la centralidad está en la ancestralidad desde la oralidad. Para mí como artista fue un taller muy enriquecedor, me di cuenta de qué otra manera podía construir imágenes.

Ayahuasca Musuk

Colectivo Audiovisual Veoyo

Francy: la experiencia fue muy gratificante. Primero porque nosotros como Fundación Escuela Canalón estamos sumergidos en un ambiente o un contexto donde narrar y contar situaciones e historias desde lo audiovisual es muy importante. Lo que pudimos aprender durante esa semana de los talleres, mire, que ya lo estamos aplicando justo ahora.

Antes, para las convocatorias del Ministerio de Cultura a nosotros nos tocaba buscar una persona que nos hiciera un registro de fotos, que editara un vídeo y ahora lo hacemos nosotros mismos con los equipos que nos dejaron. Además, personalmente me enamoré mucho más de la fotografía, pero en el sentido de estar como fotógrafa, porque a mí me gusta que me tomen fotos. Pero ahora yo soy la fotógrafa.

Colectivo Audiovisual Veoyo

Respecto a los procesos creativos y sobre las formas de construir imágenes, ¿aprendiste algo nuevo en el taller?

Azul: En mi proceso personal la construcción de la imagen se ha presentado como algo muy intuitivo y algo que también nace a partir de lo cotidiano. Justo en este taller me conecté con algo que había venido trabajando con el tema de la oralidad y desde ahí cómo se empieza a construir la imagen en mi mente y cómo esto se puede materializar de una manera muy recursiva. Creo que es importante para el artista o para el creador o para la persona que quiera crear imagen ser recursivo, no limitarse.

Eso me hacía ser más consciente y estar más presente. Entender que lo que hay en mi casa se relaciona mucho con mi ancestralidad y con mis raíces. O sea, todo está ahí muy cerca.

Por ejemplo, cuando hicimos una imagen que creo que se llama las siete enfermedades, las matronas empezaron a contarnos y yo ilustré a partir de colores y texturas. Ahí recordé el achiote, en mi casa lo usamos. Y yo lo llevé y construimos en conjunto una imagen, todos aportamos algo, con la base que nos dieron las matronas en sus narraciones.

Todos los elementos estaban en la casa. Eso por un lado me reafirma que todo está ahí, que todo está conectado, que lo que yo hago es autorreferencial y que está ahí porque tiene un sentido propio también. Y que puede ser algo colectivo.

Francy: la metodología del taller me pareció muy pertinente, porque era tratar de contar una historia a través de nuestros ancestros, siempre lo ligamos mucho a los antepasados de nosotros, a lo cultural. Estuvimos escuchando relatos de algunas mayoras y es muy gratificante contar la historia de ellas. Todo empezó con la historia de uno, luego la historia de otro y ahora sí la historia de un grupo en general.

Algo que me llamó mucho la atención fue que yo pude ligar algo que me había sucedido y experiencias de mi infancia, en un momento que estábamos escuchando audios. Yo me conecté mucho con el del agua. A mí me gusta nadar mucho, yo soy del territorio y en mi pueblo hay río. Pero el sonido me conectó a una mala experiencia, cuando estaba pequeña yo casi me ahogó en el río.

Fue difícil y a la vez también gratificante en el sentido de que yo decía la vida me puso otra vez a seguir continuando, porque en ese momento yo tenía 12 años y en mi casa no se dieron cuenta de lo que estaba pasando. Es muy bonito porque este taller está ligado a las experiencias de vida de uno mismo.

Colectivo Audiovisual Veoyo

Justamente algo que pensamos para los talleres tiene que ver con seguir las propias imágenes, con reconocer como ellas han sido construidas a lo largo de nuestras vidas, con una base histórica del colectivo, pueblo o territorio al que pertenecemos. En ese sentido, ¿podrías contarme de otra imagen que hayas construido en el taller?

Azul: Voy a hablar de una que no está construida, pero que gracias a que todo se plasmó en una bitácora, voy a hacer. El hecho de que la haya plasmado, dibujado y escrito hace que ella de alguna manera ya exista. Esta imagen nació a partir de unos sonidos que escuchamos en el taller. Eran unos sonidos muy agudos, muy fuertes. De inmediato me vi caminando en un espacio muy oscuro, que definí como un azul índigo. Iba caminando con un vestido blanco. Todo esto lo vi con los ojos cerrados y escuchando. Entonces se empieza a construir una escena, una situación, en dónde estaba yo, ahí, caminando de espaldas con un vestido blanco con la imágen muy definida. Y de repente me volví una bolita. Terminé en posición fetal cubierta con algo translúcido, un líquido que conectaba luego con el mar. Todo eso en cuestión de minutos y solo por medio de un sonido.

Francy: una de las historias de las mayoras contaban que a raíz del desplazamiento forzado tuvieron que salir de sus lugares de orígen para radicarse aquí en la ciudad de Cali y que el cambio fue demasiado duro. Más de una no tenía literalmente donde vivir, para ellas fue llegar a la casa de algún familiar con sus cuatro siete hijos, porque en el Pacífico culturalmente se tiende a tener una gran población de hijos. Escucharlas me hizo pensar en lo difícil que puede ser y uno llega a cuestionarse cómo vive actualmente y a ser más empático.

Nosotros intentamos mostrar la situación de una de ellas en la que le tocaba llevar a su hijo enfermo para ser atendido en un lugar lejano.

Cali es una ciudad muy afropacífica pero todavía faltan muchas cosas. Por ejemplo, al hablar de la medicina ancestral, fue difícil contar esa historia en el sentido de que no fue fácil conseguir ciertas hierbas. Acá nos tocó, a más de uno, ir hasta ciertos lugares lejos de nuestras casas para conseguir ciertas hierbas que tenían que registrarse. En cambio uno en los territorios siempre la tiene en las azoteas afuera de la casa o si una vecina tiene uno le pide un poquito. En cambio acá sí es muy difícil.

Ayahuasca Musuk

Colectivo Audiovisual Veoyo

¿Y cómo viste a los demás compañeros?

Azul: Uno de ellos resultó ser primo de mis primos de Juanchaco Ladrilleros. Eso también me pareció lindo, a mí me dio mucha felicidad saber que en ese espacio había otra persona del territorio. Me da mucha alegría que, a pesar de las migraciones a la Ciudad, podamos coincidir en un espacio resiliente y saber que como yo, ellos también tienen la necesidad de indagar y preservar sus raíces .

Entiendo que en el taller se formó un colectivo llamado Veoyo, ¿cómo fue ese proceso?

Francy: Lo comentaron los mismos talleristas, especialmente El Murcy. Él nos decía: “muchachos no nos podemos quedar solamente con los talleres, tenemos que crear un colectivo para que sigan trabajando”. Y así nació. Hemos estado trabajando, poniendo en práctica todo lo que aprendimos y aplicándolo en las convocatorias del Ministerio de cultura.