Florence Goupil / Pulitzer Center RJF

Amazonía: la Pandemia atenta contra la sabiduría de las plantas

por Florence Goupil

Perú
16·03·2021

Cuando empezó la pandemia de Covid-19, la fotógrafa franco-peruana Florence Goupil advirtió que, si los adultos mayores estaban en riesgo, también corría peligro la sabiduría de los pueblos. Tal era el caso del shipibo, en la Amazonia peruana, un pueblo con el que ella construye una relación desde hace más de una década. Allí, los más grandes son respetados y son quienes más conocen el uso de las plantas y sus propiedades. “Muchas familias han perdido sus abuelos y ha sido un desastre cultural, ellos dicen ‘se van nuestras bibliotecas andantes’”, cuenta Florence. De allí surge “The Healing Plants”, un trabajo en el que aborda el uso de la medicina tradicional a base de plantas como puerta de entrada a la diversidad de la flora de los shipibo-konibo.

De madre andina y padre francés, Florence nació en Perú, se formó en Historia del Arte en la Universidad Denis Diderot de París y se graduó en Diseño Editorial y Multimedia en L’École Supérieure des Beaux-Arts de Rennes. Trabajó en “Hecho en Bs.As”, una revista solidaria argentina que ofrece a personas en situación de calle la oportunidad de obtener un ingreso digno. Después, fundó con una amiga francesa la ONG Kapé, para limpiar una laguna en la Amazonía peruana.

Según cuenta, creció en una familia “muy matriarcal”. Su abuela la crió contándole “historias llenas de magia”. Por eso, cuando conoció a los shipibos Gabriel y Celinda, no dudó en abrir los brazos. “Ellos, de alguna manera, dirigen mi mirada hacia algo mucho más íntimo: la fotografía que hago con ellos no es plenamente documental, sino que exploro su cosmovisión, su relación con la naturaleza”. Todo, para ella, siempre vuelve a la tierra. 

Su trabajo fue publicado en PhMuseum, National Geographic, BBC, Le Monde, entre otras. En 2020 fue nominada para la Joop Swart Masterclass de World Press Photo y recibió una beca del Fondo de Emergencia para el Periodismo COVID-19 de National Geographic en Perú, en donde está actualmente. En 2020 ganó las becas de Getty Images Reportage y del Pulitzer Center Rainforest Journalism Fund.

Florence Goupil / Pulitzer Center RJF

Es interesante la premisa desde la que partes para tu trabajo durante la pandemia. Esa pregunta sobre qué pasará con la sabiduría de los abuelos originarios respecto de la curación con las plantas si el Covid avanza sobre ellos.

Dentro de la cultura shipibo eres más respetado cuanto más edad tienes. Entonces, los abuelos son muy queridos y muy cuidados por ellos. En su sociedad, así sean de la ciudad, ellos viven con sus abuelos y los adoran. Y además, los abuelos son quienes transmiten a los niños la relación, la conexión con las plantas, con el bosque y con toda la biodiversidad. Son también quienes mantienen la lengua original. Como toda lengua se va modificando pero los abuelos la mantienen viva, son una fuente de conocimiento. Sin ellos no hay tradición, y esta enfermedad está atacando a los más longevos principalmente.

Muchas, muchas familias han perdido a sus abuelos y ha sido un desastre cultural. Ellos dicen: “se van nuestras bibliotecas andantes”. Los abuelos son quienes conocen el uso exacto de las plantas; son los que mejor se acuerdan, porque ellos han heredado ese conocimiento también de sus abuelos.

Si los abuelos no están, entonces no hay quien les enseñe a los jóvenes sobre las plantas, ni los nombres de las plantas, ni el concepto detrás del nombre, ni cómo se usan.  

Florence Goupil 

 “… mi abuela viene del mundo quechua andino. Ella, mi abuela, me crió contándome historias llenas de magia”.

Apenas comenzó la pandemia, te acercaste a la comunidad mediante dos historias personales. ¿Nos quieres contar un poco más sobre el proceso de acercamiento?

Se llaman Gabriel Senencina y a Celinda Cahuaza, son una pareja de shipibos que conocí cuando tenía 20 años. Hace más de diez años. A partir de ese momento he caminado mucho con ellos, por diversas razones.

Nunca pensé que los retrataría. Este proyecto no fue producto de una idea inicial, sino que por cosas del destino se fue dando el proceso. Hemos viajado juntos en la Amazonía, hemos hecho algunos proyectos ambientales como limpiar una laguna en 2016. Y, a partir de eso, me di cuenta que creamos lazos de amistad fuertes. Ellos me pidieron que les tomara ciertas fotos.

Ellos, de alguna manera, dirigen mi mirada hacia algo mucho más íntimo porque la fotografía que hago con ellos no es plenamente documental, sino que exploro su cosmovisión, su relación con la naturaleza. Ellos me piden, me lo señalan: el árbol significa esto, el cielo indica esto, el ave que pasó e hizo tal sonido para nosotros es señal de tal cosa. Con todas esas informaciones, yo con la cámara y ellos señalando, considero que me hice fotógrafa por ellos.

Soy franco-peruana y la rama de mi abuela viene del mundo quechua andino. Ella, mi abuela, me crió contándome historias llenas de magia. Cuando tuve la oportunidad de pasar tiempo con Gabriel y Celinda, no lo dudé ni un segundo. 

Florence Goupil / Pulitzer Center RJF
Florence Goupil / Pulitzer Center RJF

Tu formación superior la hiciste en Francia, ¿no?

Sí. Nací en Lima y cuando terminé el colegio el plan era que me fuera a Francia a vivir con mi familia francesa. Mis padres estaban separados. Entonces siempre supe que mi vida continuaría en Francia porque para eso me prepararon. La escuela francesa te enseña a vivir en Francia, no a quedarte en Perú. Es bastante complejo.

Entonces me fui a Francia donde hice estudios universitarios. Y luego llegué a un punto en mi vida en que me di cuenta de que mi vida no estaba allí, que quería dedicarme a una fotografía más personal. Entonces regresé al Perú y tomé la gran decisión de dedicarme a la fotografía porque antes no lo hacía, tenía otros trabajos. A partir del momento en que regresé al Perú me dediqué al fotoperiodismo y a la fotografía de autor.

Gabriel y Celinda te contaron su cosmovisión a través de todo aquello que lo rodea. ¿Qué te enseñaron sobre las plantas?

He escuchado a mucha gente hablar sobre la relación de los shipibo con la biodiversidad y siempre destacan que es una creencia, en los textos ponen siempre “según ellos…” Pero, a mí, en este caso me encantaría recordar que para los shipibos, así como nosotros nos apoyamos en algunas certezas respecto de lo que comemos o en cómo trabajamos, para ellos las plantas son personas, las tratan de igual a igual. Son personas. Y no es que sea una creencia, sino es que como ellos viven desde siempre. Para ellos todo tiene vida.

A mí me encanta que eso sea válido. Así como nosotros describimos y vemos el mundo a nuestra manera, pues ellos también, pero de otra forma. Y es válido.

Honestamente, he visto mis límites. Los acompañaba al monte y yo estaba preocupada porque no me piquen las arañas, preocupada porque aparezca una serpiente y solo veía verde. Todo era del mismo color. Ellos veían cientos de colores, y yo no. Eso me impresionaba y me dio mucha curiosidad. Ellos se relacionaban con todo un universo viviente. Eso fue lo que me hizo interesarme. 

Florence Goupil 
Florence Goupil 
Florence Goupil / Pulitzer Center RJF

“Todo vuelve a la tierra”.  

Florence Goupil

Tu trabajo, ¿tiene una mirada desde el género?

La verdad es que vengo de una familia muy matriarcal. Trabajé mucho sobre la violencia contra la mujer y este año acaba de salir un trabajo sobre las indígenas esterilizadas bajo el régimen de (Alberto) Fujimori. Vengo trabajando con eso, siempre relacionándolo con la simbología indígena. Relacionando a la mujer con la tierra. O sea, relaciono todo lo natural y la biodiversidad con las abuelas, las madres, con las mujeres. En el trabajo que publiqué sobre las esterilizaciones forzadas en Perú, he ido a explorar la cosmovisión andina sobre la fertilidad. Está ligada a los animales, la tierra, la agricultura, las semillas. Las mujeres cuentan que, desde que les amarraron las trompas contra su voluntad, ya no pueden cultivar la tierra como antes. Para ellas, les han quitado la fuerza, la misma fuerza que comparten con la naturaleza. Todo vuelve a la tierra.  

Florence Goupil / Pulitzer Center RJF 

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