Johis Alarcón

Ghetto dreamers, apostando a la vida

por Johis Alarcón

Ecuador
01·04·2021

Johis Alarcón no llegó a la cárcel de Ecuador de la mano de la fotografía. Sus primeras veces allí fueron haciendo talleres de hip hop, graffitis, rap, teatro. Como el arte crea vínculos, fue sin buscarlo que llegó a conocer historias de vida con una profundidad especial. Años después, en 2016, un familiar suyo estuvo privado de la libertad. Entonces, a ella le tocó aprender con el cuerpo y junto con otras mujeres, sobre la relación con los abogados, las esperas, los abusos policiales, los fiscales. Supo cómo es dormir con el miedo a que le pase algo a un ser querido: “es como si la mitad de tu vida está allá adentro y la otra mitad afuera”. 

Años después logró el permiso para entrar con la cámara en la prisión. Pero, ni bien llegó, sintió que no quería fotografiar nada. Eran escenas que había visto muchas veces, le costaba volverlo a vivir. Se hizo preguntas, respiró hondo, pensó bien en qué quería contar y cómo. Supo que, si bien su vivencia personal la ayudaba a entender, había muchas otras vidas que contar. También supo que, si se dejaba llevar por las historias, las pistas aparecerían pronto. “El sentir te va dando las luces de cuándo hacer el click”, cuenta. Para ella, crear imágenes es igual a crear un diálogo. No se trata de imponer, es el arte de compartir.

Johis es miembro de Fluxus Foto y Ayün Fotógrafas, y su trabajo ha sido publicado en New York Times, Bloomberg, Courrier Magazine, AJ+ Español, Folha de São Paulo, El País, entre otros tantos medios. Es National Geographic Explorer y fue seleccionada en el Joop Swart Masterclass World Press Photo (2020) y 6×6 Global Talent South America (2019). Obtuvo el Community Awareness Award “Photographer of the Year International“ (2021) y el Primer lugar en la categoría de Salud “ POY Latam” (2021). En muchas oportunidades, Johis mira a las mujeres. 

“… crear imágenes es igual a crear un diálogo. No se trata de imponer, es el arte de compartir”.

En Ecuador, cuenta, el endurecimiento de las penas por narcotráfico incrementó el número de presos resultando en una sobrepoblación carcelaria del 40%. Para 2020 había cerca de cuarenta mil presos, de los cuales tres de cada diez están relacionados con delitos de drogas. Estas estadísticas revelan el impacto de la política de drogas impulsada por Estados Unidos en América Latina que incentiva la tolerancia cero al microtráfico, e implica un sistema judicial que trata el consumo y tráfico de drogas como delitos y no como parte de la salud pública. ¿Qué sentido tiene la persecución por microtráfico?, se pregunta. “La idea es mostrar, mediante estas historias de vida, que más allá de las cifras, hay vidas y sueños tanto adentro como afuera de la cárcel que con estas políticas están siendo sentenciados”, dice.

A Johis le resulta triste ver y contar la violencia. Pero está convencida de que las historias de los vínculos rotos por el sistema judicial son algo que hay que relatar. “Dicen que la cárcel es como el cementerio de los vivos, un lado a donde nadie quiere ver”, define. Pero allí donde la mayoría ve “criminales”, ella ve madres, hijos, compañeros, esposas y sueños.  

Santiago Haro
Santiago Haro

Cuéntanos sobre Ghetto Dreamers

El proyecto Ghetto Dreamers cuenta historias de vida de dos mujeres que han sido privadas de la libertad por tráfico de sustancias ilícitas, específicamente de marihuana. Me enfoco en la historia de sus familias. Es decir, cómo las familias, soportan y viven la prisión, la privación de libertad y todo lo que la cárcel significa. Sumado a eso está esto del covid, que es lo que estamos viviendo ahora.

Hace ocho años he trabajado en centros de privación de libertad haciendo talleres de hip hop, de graffiti, de rap, de teatro. Entonces desde hace muchos años tenía yo el acercamiento a estas historias. En 2016 un familiar mío estuvo privado de libertad por este tema, por tenencia de marihuana. Y pude entonces también vivir este proceso de ser familiar de una persona privada de libertad. Éramos todas mujeres en mi familia y debimos enfrentarnos a todo lo que se nos vino encima en ese momento: que el abogado, que la policía, que los fiscales, que el miedo de que le pase algo a tu ser querido, de las visitas, de los abusos policiales, de todo eso que viene de paquete junto a la privación de libertad. 

¿Cómo es la situación de las personas privadas de la libertad en Ecuador?

Me empecé a cuestionar qué sentido tenía esta privación de libertad por microtráfico, en este caso de marihuana. En Ecuador una de cada tres personas privadas de libertad está relacionada con delitos de drogas. El 30 por ciento de toda la población carcelaria está relacionada con delitos de drogas. De ese 30 por ciento, para la mayoría es su único delito. Es decir, nunca han tenido antecedentes y no tienen perfiles criminales. Son jóvenes entre los 19 y los 35 años, la mayoría obviamente son mulas, transportistas o micro traficantes. Entre las mujeres el 54% cumple condenas relacionadas con delitos de drogas. Es decir, lo que ha generado todo este hacinamiento en las cárceles del Ecuador no han sido los grandes comerciantes o los que sostienen el negocio del narcotráfico, sino más bien los pequeños comerciantes, los consumidores, los cultivadores de cannabis, y son sobre todo mujeres. 

Santiago Haro
Santiago Haro

En Ecuador, en 2019 se declaró un estado de emergencia penitenciaria porque llegamos a una sobrepoblación del 41 por ciento. Esta sobrepoblación empieza a crecer desde el 2014, cuando se cambia el Código Integral Penal y se implanta una nueva política de drogas. Según Billy Navarrete, secretario del Comité Permanente por la Defensa de Derechos Humanos en Ecuador, desde los años 80 la influencia tanto política como económica de Estados Unidos en inversión para la policía antinarcóticos y la llamada war on drugs que se extiende por toda Latinoamérica, se refleja en el impacto de la criminalización y el crecimiento de población carcelaria por este delito.

Entonces las sentencias por este delito primero son más altas. Es decir, son sumativas: si te encuentran con 10 gramos de marihuana, 2 gramos de base de coca, que son los más recurrentes, se acumulan. La gente termina pagando muchísimos años de su vida en la cárcel. Y es mucha gente. En síntesis, el principal tema que estoy tratando yo es justamente la criminalización.

La pandemia del covid-19 llegó a Ecuador durante un estado de emergencia en el sistema penitenciario y aumentó los conflictos, limitaciones y fragilidades que ya existían. La mayor masacre de la historia en las cárceles de Ecuador se vivió en febrero de este año: 80 presos murieron de formas extremadamente violentas. Mientras el gobierno intenta controlar las cárceles, familias y organizaciones sociales claman por los derechos humanos de los privados de libertad.

 

Santiago Haro

En lo personal, ¿cómo fue tu acercamiento a ese universo?

En 2016 entré a dar los talleres de rap en uno de los centros de detención acá en Quito. Entramos con un grupo de diferentes jóvenes artistas urbanos e hicimos este taller de rap de forma autogestionada. En esa época mi familiar, quien también cantaba y hacía graffiti, estaba allá adentro.

Yo soy súper cercana a la cultura hip hop, a la cultura reggae y muchos de mis amigos y conocidos estuvieron privados de su libertad. Y claro, eso afecta a todas sus familias también: sus hijas, sus esposas, sus madres. Entonces empecé a descubrir estas historias y cada historia se escribe a su propia manera.

Entonces empieza esta travesía del viaje que se llama Ghetto Dreamers y este capítulo multimedia en el que estamos trabajando. La ilustración la está haciendo mi compañero Santiago Haro, la animación la hace Jairo Calle y el rap lo estoy trabajando con las personas privadas de libertad. La fotografía la estoy trabajando yo también en colaboración con ellos.

En este capítulo en particular cuento dos historias: una historia de una amiga a la que le decimos Iblunth porque su nombre debe ser protegido. 

Guetto Dreamers – Capítulo Iblunth

¿Cómo llegaste a esa historia en particular?

Cuando la conocí a finales del 2016, ella había salido de su tiempo en prisión. Es madre soltera, en ese entonces Valentina —su hija— tenía 7 años.

Su madre también había estado privada de libertad por el mismo delito. Desde muy niña, siempre estuvo en este circuito de ir a las visitas, de mantener a sus hermanos. Ese fue el contexto en el que creció. Cuando muere su madre, Iblunth queda responsable de saldar los gastos de su enfermedad y todas las responsabilidades que dejó al morir. Durante su segunda detención, su hija quedó al cuidado de su tía. Ella salió, al empezar esta historia hicimos la entrevista y al siguiente día la llevaron presa nuevamente en este año que pasó. Estoy trabajando con ella y con su hija que tiene once años. Su sueño es ser fotógrafa. 

Johis Alarcón
Johis Alarcón

¿Y tú le pasas la cámara?

Sí, trabajamos juntas, ella tiene una cámara desechable y su celular. Es complicado porque se ha quedado tantas veces sin su mamá y esta vez fue tan abrupto. Valen está como en un momento de silencio. A través de la foto estamos de cierta manera jugando con el cielo, con el celular, con los mensajes, con los videos de Tik Tok, cosas así.

¿Y esas imágenes van a formar parte de la serie?

Sí, unas fotos de ella están incluidas. Se produjo mucho material y algunos recursos van a servir para los próximos soportes del proyecto. En este momento nos concentramos en los videos que son cortitos: dos videos de cinco minutos más o menos, en los que tratamos de resumir todo esto que estoy comentando.

La segunda vez que estuvo privada de libertad terminó sus estudios, salió de abanderada. Fue la mejor estudiante. Ella trabajó en la cárcel, dibujó, grabó algunas canciones, tuvo emprendimientos y estudió para poderse pagar su abogado, para poder salir de ahí de alguna manera. Pero bueno, pues sales y te enfrentas… 

Y ese es un punto que a mí me interesa mucho, que es este estigma y esta criminalización que se arrastra incluso después de la cárcel, lo que te vuelve a obligar de cierta manera, no siempre pero sí te orilla, a reincidir, que es lo que le ha pasado a ella.

Iblunth perdió su trabajo durante la pandemia COVID-19. Le estaba yendo muy bien, continuó sus estudios y estaba muy cerca de conseguir su certificación para poder trabajar nuevamente. Entonces, volvió a suceder. 

Johis Alarcón
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Johis Alarcón
Santiago Haro

¿Cómo impactó la pandemia en las cárceles y en el modo de narrar estas historias?

Las visitas estuvieron prohibidas durante mucho tiempo, pero igual ahora Valen no va a poder entrar porque es menor de edad. Lastimosamente no se van a volver a encontrar en un buen tiempo. Técnicamente estoy creando ese diálogo a través de una canción de rap que Iblunth grabó desde la cárcel, de un mensaje de voz que ella le mandó a su hija y de las respuestas de Valen ante esto. Entonces es un diálogo entre imágenes, ilustraciones y rap que nos invitan a navegar esta historia.

La idea es mostrar mediante estas historias de vida que, más allá de los números y de las cifras, hay vidas y sueños tanto adentro y afuera de la cárcel que con estas políticas están siendo sentenciados. 

¿Y la otra historia cuál es?

Es la historia de un familiar de Twelve, a quien conocí en 2016 cuando estábamos dando estos talleres de rap. Él estuvo privado de la libertad por un año. Super buen rapero; el rap le salvó la vida tanto dentro como fuera de la cárcel. El 24 de diciembre de 2016 fue liberado, tiene 26 años.

Trabajamos súper bien en conjunto durante los talleres y luego él se dedicó a crear sus temas, su grupo musical y así. A inicios de esta pandemia una familiar suya fue privada de la libertad. Esta privación fue extrema: estábamos en los peores 15 días, todo era digital, los accesos a abogado, audiencias. El contacto con su familiar fue restringido completamente y recién después de 8 meses y medio él logró volver a entrar y encontrarse con ella. Y eso es lo que yo documenté.

En paralelo, ambos se contagiaron de Covid: ella adentro y él afuera. Pero tuvo que seguir trabajando para poder pagar todo lo que la cárcel significa y que ahora se volvió más costoso: tenía que enviar la medicación, kits de aseo, economato (sistema de alimentación), recargos de cabinas, entre otros gastos.

Santiago Haro

Él ya vivió en esta prisión, él sabe lo que significa y a él no le dejaron solo. Por eso él tampoco quiere dejar sola a su familiar. Entonces es como esa historia de los vínculos, estos vínculos que son rotos también por este sistema judicial. Y también hago mucho énfasis en las ausencias. Dicen que la cárcel es como el cementerio de los vivos, un lado adonde nadie quiere ver. Y dónde crees que están los criminales, pero están vidas, están historias de personas, de madres, de hijos, de compañeros, de esposas. Y ahí está tu preocupación porque estén bien, porque no les falte nada. Y es como que si la mitad de tu vida está allá adentro y la otra mitad afuera.

Tratamos de contar esa sensibilidad, esas ausencias y esa dureza. Él también escribió una canción en la que habla, desde su experiencia, de la privación de libertad. Y audios que él comparte sobre las visitas o sobre lo que dice la abogada. Esa espera al final por el encuentro que son las visitas. 

” Y es como que si la mitad de tu vida está allá adentro y la otra mitad afuera”.

Santiago Haro
Johis Alarcón
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¿Cómo es el proceso de registrar, documentar y administrar los recursos narrativos para contar la complejidad de estas historias?

Nos apoyamos mucho en ilustraciones: trabajamos todas estas partes que no se podían documentar con fotos, como la parte en que la meten presa a Iblunth con Valentina dormida y la agarran frente a ella, porque la policía es así, brutal. Dibujamos la parte de dentro de la cárcel para que la gente tenga un contexto de cómo es. Pedimos permisos pero con el rebrote del virus no hemos podido entrar a fotografiar, ha estado prohibido. Entonces toda esa parte la solucionamos con ilustraciones.

El rap es, básicamente, esa voz de las personas privadas de libertad, ¿no? Y para que ellos mismos cuenten. Es como el estilo narrativo de donde nacen estas historias, incluso.

La idea es que cada quien pueda contar con su propia voz y que ese sea el vínculo narrativo de toda la historia. Son súper cortitos los videos, tratamos de ir integrando estos recursos para que tampoco sea muy sobrecargado, ¿no? La idea es que vayan dialogando los recursos, siempre pensando en que este es un proyecto a largo plazo, entonces obviamente hay otros recursos que se generaron pero que van a ir saliendo paulatinamente.  

Johis Alarcón
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Santiago Haro

¿Cuánto influyó en este proyecto el hecho de que un familiar tuyo haya sido también privado de la libertad?

Nunca jamás me imaginé hacer un proyecto de esa situación. Nunca. De hecho, cuando pude tener la cámara en mis manos y pude ingresar en los centros de privación de libertad, sentía que eran imágenes que no quería hacer. Sentía que me hacía daño, sentía que siempre había visto la cárcel así, cruda desde adentro. Porque es muy crudo y es muy cruel. Entonces quise darle la vuelta y ahí ya después de 2017 empieza esta idea de Ghetto Dreamers. Lo que trato de hacer es alejar mi experiencia de las experiencias de otros para poder escuchar y crear las historias desde ahí, desde ellos, desde sus sentires, desde sus saberes.

Esta experiencia fue determinante para mí en un sentido de poder observar el tema, poder acercarme, pero no determinante en mi forma de observar. Porque lo que he hecho en este tiempo, mi principal reto en esta historia y lo que me hizo dudar muchas veces de continuarlo, lo que me ha hecho parar y volver a retomarlo, ha sido precisamente eso. No quiero interferir en las historias de otros, simplemente quiero acompañar, dialogar con esto y encontrar las formas de poder contarlas. Porque no todos los viajes son el que yo viví, pero sí todos estamos sobre este gran paraguas y este gran paraguas es injusto. Este gran paraguas contiene extorsión, contiene abuso. Este aparato está oprimiendo y está oprimiendo mucho y muy fuerte…

¿Cómo se te ocurrió el nombre del proyecto?

Nació en 2016 porque siempre nos dicen que estas culturas urbanas son como esas identidades que se generan en el Ghetto, en el barrio, en las periferias. Dreamers significa soñadores. Son entonces los soñadores del ghetto, los soñadores de los barrios, los soñadores de todas partes. Nos pueden pasar muchas cosas, les pueden pasar muchas cosas a todas las personas, pero siempre siguen soñando, eso no termina.

El título de este capítulo es “Ghetto Dreamers, apostando a la vida”, que nace de estas canciones. Porque detrás de todas estas cifras existen sueños que no van a lograr encerrar.  

“Ghetto Dreamers, apostando a la vida”

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