Entrevistas
Juan Pablo Marín
Colombia -
febrero 02, 2022

Isĩm Khũin: moda y tradición en comunidades indígenas

Hace algunos años, el fotógrafo Juan Pablo Marín llegó a la comunidad de Burujón, a orillas del río San Juan en la costa Pacífica y en la frontera entre el departamento del Valle del Cauca y el Chocó en Colombia. Fue invitado por un primo suyo a dar un taller de fotografía para los jóvenes Wounaan del lugar.

Cuando los conoció algunos de ellos no hablaban español y otros no lo hacían fluidamente; sin embargo, estaban atentos a las tendencias de la moda, el vallenato, el reggaeton y el fútbol internacional. Muchos de ellos tenían peinados a la moda, ropa asociada a los géneros musicales, todo combinado con pinturas corporales, collares y algunos elementos de su vestimenta tradicional.

Juan decidió hacer una serie de retratos con estos jóvenes que se convirtió en el proyecto Isĩm Khũin que quiere decir gente de ahora. El trabajo muestra los cambios y transformaciones sociales que está viviendo la comunidad, a partir del cuerpo y la estética de sus jóvenes. Ellos están construyendo identidades híbridas que suman a sus valores y prácticas culturales tradicionales, la estética y las tradiciones de otras gentes y culturas. Ahora, algunos de esos jóvenes hablan español y cantan vallenato, un género músical de la costa Caribe colombiana.

Juan ha acompañado el proceso, juntos grabaron uno de los clips musicales del grupo Los patrones del vallenato y se prepara para continuar su trabajo documental con ellos.

¿Cómo llegaste al río San Juan?

Un primo estuvo allí hace unos años como profesor el me hizo la invitación de que fuera allí a compartir con los estudiantes un taller de fotografía. A partir de ese momento la relación con la comunidad de Burujón se fue fortaleciendo. Después fui desarrollando una serie de proyectos documentales con ellos. He viajado muchas veces no solamente como fotógrafo, sino también como colaborador en diferentes proyectos.

¿Por qué el interés por los jóvenes?


Mi interés como fotógrafo no es únicamente el de registrar una comunidad, mi interés también es pedagógico. Yo soy licenciado en filosofía y siempre me he interesado por la educación. Los jóvenes son ese grupo de personas que generalmente se inclina por este tipo de proyectos. Entonces, primero hay una relación con jóvenes especialmente por los talleres y segundo, me interesa ese grupo porque son ellos quienes están evidenciando muchos cambios y transformaciones. Mi generación ha vivido una serie de cambios culturales, sociales y políticos importantes. Pero son estos jóvenes quienes están viviendo eso de manera mucho más acelerada. Y ahí hay muchos elementos para retratar y conocer lo que está pasando.

En las representaciones más comunes y tradicionales el cambio las comunidades indígenas se lee como una pérdida.

Para las nuevas generaciones no hay ningún problema en asumir las costumbres, las modas de ‘Occidente’. Esa es la dinámica de la globalización, llega a todo lugares y se ve como algo novedoso y positivo. Ellos viven su día a día consumiendo la música de moda, el fútbol internacional. Adaptando a su manera las formas de vestirse, hablar, moverse, etc.

Esto ha llegado a otro nivel. Algo que no se ve en Isĩm Khũin, y que voy a empezar a trabajar próximamente es que algunos de estos jóvenes han conformado grupos vallenateros y de reggaeton. Los patrones del vallenato, el grupo más reconocido está conformado por jóvenes que aparecen en el proyecto, ellos han viajado a Venezuela, a Ecuador y a otros lugares a tocar. Para ellos, esas otras tradiciones culturales son vistas como posibilidades.
Tampoco siento de parte de los mayores un juzgamiento hacia los jóvenes, ni hay nostalgia. Sin embargo, sí hay un intento constante por mantener vivos los valores y tradiciones culturales.

¿Cómo ves esto de la adaptación e interpretación que hacen de tradiciones y prácticas culturales externas?


La ropa que usan, la forma en que están creando música, es interpretada y asimilada de una manera particular. No es un proceso simple de copia. Sino que de alguna manera, por ejemplo, incorporan algunas prendas a su vestimenta tradicional y crean así una nueva identidad, una propia. A la hora de cantar, por ejemplo, no todos ellos hablan fluidamente el español, algunos incluso no hablan español. Pero conocen muy bien canciones de reggaeton, vallenato y diferentes estilos urbanos. Ellos conviven en esos dos mundos.