Entrevistas
Manuel Seoane
Bolivia -
febrero 23, 2022

Titicaca y contaminación: ¿qué haremos cuando se muera el lago?

En el 2015 aparecieron miles de animales muertos en la costa del lago Titicaca, que tiene orillas en Perú y Bolivia. Ese año el nivel de las lluvias había sido muy bajo y el lago menor redujo su nivel hasta tener un metro de profundidad. En ese año los desechos orgánicos de las ciudades actuaron como un superávit de nutrientes y las algas tomaron todo el lugar, reduciendo la oxigenación del agua y la entrada de luz solar. Ese mismo año, el lago Poopó, el segundo más grande de Bolivia, se secó.

El boliviano Manuel Seoane, fotógrafo, músico, ingeniero civil y maestro en hidrologia, inició en 2018 un proyecto de investigación fotográfica, acompañado de científicos para registrar y denunciar el alto grado de contaminación. Con su proyecto quiere recorrer y registrar lo que sucede en la cuenca, que incluye el Titicaca mayor y menor, el río Desaguadero y el lago Poopó.

Manuel Seoane

Manuel Seoane

Ayahuasca Musuk

Manuel Seoane

¿Cómo iniciaste tu trabajo sobre el agua?

En el 2018 gané la beca de Reuters e hice un reportaje sobre la contaminación en el Titicaca. La cuenca del Titicaca que incluye el lago Poopó y el río Desaguadero, es el único cuerpo de agua de magnitud considerable que tienen los Andes centrales. El altiplano andino básicamente es un desierto, si hay algún lugar donde hay riqueza, vegetación y donde se desarrolla un ecosistema muy diverso es en el Titicaca. La Paz, Puno y El Alto: entre todas sumamos más de tres millones de habitantes y dependemos de lo que se produce en el Titicaca.

En ese reportaje trabajé con un hidrólogo de la cooperación francesa. Él decía que el Titicaca como es grande no está en un riesgo muy claro, pero hay riesgos que uno no ve y no percibe por esa magnitud. El cambio climático está acelerando los procesos de descongelamiento de los glaciares de la zona andina y ellos son la fuente de agua de las tres ciudades. El Titicaca debería ser la reserva de agua para toda esa población, pero lo estamos contaminando con residuos mineros y aguas residuales de las ciudades. Aunque es impredecible saber en qué momento un cuerpo de agua semejante pueda morir, lo cierto es que estamos en ese camino.

Lo que quiero lograr con mi proyecto es poner el tema en la sociedad para que el estado y las instituciones tomen las medidas necesarias.

En el 2015 con el exceso de residuos orgánicos que llegó al lago Titicaca se dio un boom de algas en el lago menor, reduciendo la población de animales, limitando la entrada de luz solar y afectando la oxigenación. Ese mismo año, el lago Poopó se secó. Para mí lo que pasó con el Poopó es una señal. A nadie le importa ese lago porque ahí solo viven tres comunidades indígenas y claramente el estado no ha hecho nada en todo este tiempo, a pesar de ser un gobierno que se declara aliado de los indígenas. Por eso, ahora lo que estoy haciendo es entender esta situación a partir de la perspectiva de las comunidades que habitan esta región.

¿Qué comunidades son esas?

Sobre todo Urus. Ellos han vivido toda su vida en el agua, y son más antiguos que los aymaras. Construían islas de totora y ahí hacían sus casas. Cuando venían extraños se iban con su casa y circulaban el lago también en busca de peces y aves. No son agricultores, siempre han sido cazadores y pescadores. A partir de la sequía del lago están abandonados a su suerte y hay conflictos con los Aymaras que son la mayoría y que son agricultores. También hay comunidades en el Titicaca, pero las del Popo son las afectadas.

Los Urus no tienen tierra porque ellos son del agua. Ahora, con la sequía, otras poblaciones se están tomando las tierras que antes eran parte del lago. En estos días está lloviendo mucho y voy a fotografíar el momento en que esa zona recupera su vitalidad. El agua es la única esperanza de esta comunidad.

La cosa es que hay investigaciones que demuestran que ese lago no se secó por la falta de lluvias. Sino por la gestión del agua en las zonas más altas: hay desvíos del río para atender cultivos y minería.

Manuel Seoane

Manuel Seoane

Bolivia vivió hace unos años unas grandes luchas y manifestaciones en contra de la privatización del agua. ¿Cómo se conecta con esto que tú estás registrando?

Justo en esas movilizaciones por el agua y el gas fue donde hizo sus primeras apariciones Evo Morales y fue ahí cuando se inició un cambio político. Justamente hace unas semanas salieron de Cochabamba, donde se dio esta lucha por el agua y el gas, unas organizaciones preguntando y cuestionando dónde quedó esa agenda política. Porque se inició la lucha, se logró evitar la privatización, pero pareciera que se olvidaron esos temas fundamentales.

Al final, sí se le da un uso privado al agua para la agricultura y la minería, y no se garantiza el derecho fundamental de los Urus, al agua. Por ejemplo, ahora dependen de un camión cisterna. Había una esperanza de cambio, pero la realidad actual es que el sector que representa los mayores ingresos económicos para el país es el minero-energético. El estado no les toca un pelo.